Rendira

Plan de
María Mediavilla

Esquema de alimentación | Guía inicial

Opciones para sostener tu jornada activa, apoyar tu objetivo de ganar masa muscular y descubrir qué combinaciones te sientan mejor.

Opciones para tus comidas

Elige una opción de cada grupo y alterna según lo que tengas. No necesitas seguir un menú distinto cada día.

Cómo repartir tu plato

    Grasas insaturadas: completa con aceite de oliva virgen extra, aguacate o frutos secos. Como referencia visual, usa una porción pequeña: un chorrito de aceite, un cuarto de aguacate o un puñado pequeño de frutos secos. Cuenta lo que ya lleva la preparación; no hace falta añadir los tres.

    Los porcentajes son un esquema visual orientativo para combinar grupos, no un cálculo de tus necesidades ni porcentajes de calorías, proteína o peso. El 100 % corresponde a los alimentos principales; las grasas se muestran como complemento. La cantidad real de proteína depende del alimento y de su ración. Ajustaremos el conjunto según actividad, tolerancia y evolución.

    01Desayuno

    Parte de tu desayuno habitual y refuerza su proteína. Como referencia práctica, busca aproximadamente 25–30 g de proteína en esta comida, comprobando las cantidades del alimento o su etiqueta. Completa con una porción moderada de pan integral o avena y fruta; añade una pequeña porción de grasa insaturada.

    Pan, cereal y fruta

    • Pan integral de centeno, trigo o avena
    • Copos de avena, cocidos o remojados
    • Kiwi, mandarina, manzana o pera
    • Plátano u otra fruta que te guste y toleres

    Proteína

    • Huevos revueltos, cocidos o en tortilla
    • Yogur natural con buen aporte proteico, si lo toleras
    • Queso fresco, si te sienta bien
    • Caballa, atún o pollo cocinado, para variar las tostadas

    Complementos

    • Aceite de oliva virgen extra
    • Aguacate
    • Nueces o almendras naturales
    • Canela o semillas, si te gustan y toleras

    Ideas para combinar: Dos huevos con un yogur proteico que toleres, una tostada y mandarina; un bol de yogur alto en proteína con avena, kiwi y nueces, ajustando el envase a su etiqueta; tostada con una ración suficiente de caballa, aguacate y fruta. Dos huevos solos suelen aportar alrededor de 12–14 g de proteína: no equivalen por sí solos al objetivo de esta comida.

    Si los lácteos te producen molestias, utiliza una alternativa que ya toleres. Un producto sin lactosa puede ayudar si la lactosa es el problema, pero no resuelve todas las posibles molestias.

    02Comida · buffet del hotel

    Mira primero las opciones disponibles y asegura una ración de proteína que te resulte agradable. Después añade verduras y una porción moderada de arroz, pasta, patata u otra base. Elige según lo que haya: no necesitas conocer el menú con antelación.

    Base energética

    • Arroz, pasta, cuscús o quinoa
    • Patata o boniato
    • Pan integral si no hay otra base
    • Lentejas, garbanzos o alubias: aportan también proteína y fibra

    Proteína

    • Pollo o pavo: corte sin piel, grasa visible ni tejidos que no te gusten
    • Pescado blanco, sin piel ni espinas
    • Salmón sin piel, si te apetece
    • Huevos o tortilla
    • Carne magra si la aceptas
    • Legumbres: comprueba la ración y el acompañamiento; una guarnición pequeña no equivale a una ración de pollo o pescado

    Verduras y aliño

    • Verduras cocidas, al vapor o asadas
    • Ensalada, si te sienta bien
    • Calabaza, zanahoria, espinacas o las opciones del día
    • Aceite de oliva, teniendo en cuenta el aliño que ya lleva

    Ideas para combinar: Arroz + pollo + verduras; patata + pescado + ensalada; lentejas con verduras + huevo, si la ración de legumbres es pequeña.

    Referencia de cantidad: en el ejemplo visual, proteína y verduras tienen más presencia que la base de cereal o patata. Una ración de unos 120–150 g de pollo o pescado ya cocinado suele aportar aproximadamente 25–35 g de proteína, según el alimento. Completa con verduras y una porción moderada de la base disponible, evitando acumular pasta, arroz y pan sin tener en cuenta sus cantidades. Revisa el total si notas hambre persistente, pérdida de peso no buscada o falta de energía.

    Si la proteína del día no te encaja: busca otra opción del buffet —huevo, pescado o una ración suficiente de legumbres—. Si no la hay, conserva las verduras y la base que hayas elegido y completa con un yogur proteico que toleres o, puntualmente, un batido que aporte unos 20–25 g de proteína real. Esa cantidad es de proteína, no necesariamente de polvo: comprueba la etiqueta. Puedes acompañarlo de un puñado pequeño de nueces, almendras o pistachos; no sustituyen el aporte del batido. No necesitas tomarlo si la comida ya cubre esa proteína.

    03Cena · fácil y con alternativas

    Prioriza una proteína que toleres y verduras cocinadas, en crema, sopa o al horno. En estas opciones dejamos el pan, el arroz, la pasta y la patata fuera de la base habitual de la cena. Una sopa o una crema sola no completa el aporte proteico.

    Cremas y sopas

    • Crema de calabaza y zanahoria + pescado blanco.
    • Crema de calabacín + tortilla, completando la proteína si la ración de huevo queda corta.
    • Sopa de verduras con una ración de pollo desmenuzado.
    • Crema de verduras + caballa o atún en un plato aparte.

    Platos sencillos

    • Merluza sin piel + zanahoria al horno y espinacas.
    • Salmón sin piel + calabacín o verduras que toleres.
    • Pollo en tiras + verduras salteadas.
    • Tortilla con espinacas y claras adicionales, si las aceptas, para completar proteína sin una tortilla muy grande.

    Grasas insaturadas

    • Aceite de oliva virgen extra para cocinar o aliñar.
    • Aguacate como acompañamiento.
    • Una pequeña cantidad de frutos secos naturales.
    • Cuenta la grasa que ya contiene la preparación; no hace falta añadir todas las opciones.

    Ideas para combinar: una ración de crema preparada en un día libre + 120–150 g de pescado cocinado; sopa con pollo; o tortilla reforzada con claras y verduras.

    El objetivo es una cena cómoda de preparar y de tolerar, manteniendo aproximadamente 25–30 g de proteína. La cantidad depende de la ración real: no basta con añadir un huevo a una crema.

    Esta selección no implica que los alimentos ricos en almidón sean perjudiciales por la noche. Si entrenas tarde, llegas con mucha hambre o el conjunto del día queda corto de energía, ajustaremos la cena y sus acompañamientos.

    04Entre comidas · elige según tu jornada

    Puedes mantener tus cuatro comidas habituales. Sitúa esta toma donde te resulte útil: media mañana o tarde. Su función es ayudarte a llegar con energía y un hambre manejable a la siguiente comida.

    • Yogur natural con buen aporte proteico + kiwi o fruta de temporada + nueces, si toleras el yogur.
    • Bocadillo pequeño integral con huevo, pollo cocinado o pescado en conserva.
    • Yogur de soja natural con aporte proteico comparable, si lo aceptas y toleras, con fruta y avena.
    • Un batido puntual que aporte 20–25 g de proteína, con agua o una bebida que toleres, cuando no puedas resolver esa toma con comida. Puedes acompañarlo de fruta o un puñado pequeño de frutos secos según lo que necesites. No es obligatorio ni sustituye habitualmente una comida completa.

    El tamaño del envase y la proteína por 100 g importan más que la palabra «griego». Elige una proteína en polvo de ingredientes sencillos que toleres: por ejemplo, suero bajo en lactosa si ese es el problema, o soja u otra alternativa vegetal con aporte proteico adecuado. Las tolerancias se revisan individualmente. Si llevas alimentos perecederos al trabajo, mantenlos refrigerados.